Sigilo de la sombra desvalida.
Crujiente pensamiento que domina.
Soñoliento esplendor de la partida.
Que a la noche en apuros ilumina.
Ventura del asombro que reparte,
el juego de miradas incoloras.
Me voy con la avidez que se comparte,
con el árbol exacto de la aurora.
Adiós con el azul de los veranos
o la nieve que asuma la figura.
Exigente abstracción, ven de la mano.
Huellas deja la sombra, de amargura.
Del estío en follaje, que en el plano
ascendente,de mi vida: madura.
Filiberto Miño.
New York.