La reencarnación bajo la lupa de la ciencia

Dr. Ian Stevenson
  Para el Dr. Ian Stevenson la reencarnación humana es un hecho científicamente demostrado. Él apuntaba que muchos niños de edades comprendidas entre tres o cinco años no sólo recuerdan una existencia anterior, sino que llegan a identificar a sus antiguos seres queridos. 

Para semejantes aseveraciones estudió los casos de tres mil menores que de forma espontánea, y sin depender de la hipnosis, recordaban su pasado. En sus investigaciones pudo no sólo hermanar las personas mencionadas, sino que en algunos logró comprobar cicatrices y defectos del fallecido a través del registro médico. Su documentación cuenta con archivos en la India, África, el Medio Oriente, Gran Bretaña y Estados Unidos.
    Un famoso caso que involucró personalmente al Dr Stevenson fue el de  las gemelas Guillian y Jannifer, expuesto por Mónica Chadler en la revista italiana "Época". 

Cuenta que el padre de las niñas, preocupado ante el extraño comportamiento de sus hijas, narró a un psicólogo la historia y el especialista le aconsejó dirigirse al profesor lan Stevenson, quien se encontraba justamente en aquellos momentos en Londres. Y así lo hizo. Habló con Stevenson y éste se interesó sobremanera en el asunto. La insólita actitud de las niñas le resultó tan interesante al investigador, que ese mismo día comenzó a trabajar con las menores.

   Resulta que en la pequeña ciudad de Hexham – Northumberland, Inglaterra, en 1957, el matrimonio formado por John Pallock y su esposa Florence tuvieron dos niñas: Joana y Jacqueline. Sin embargo, un domingo que las niñas jugaban con un amiguito de la vecindad, fueron atropellados al atravesar la calle por un automóvil que cruzaba a alta velocidad. Los tres menores perecieron.

 La pareja quedó destruida, pues el médico le había sentenciado a Florencia con anterioridad, que ya no podía tener más hijos.

  Al cabo de unos meses y prácticamente destrozados, el matrimonio decidió cambiar de domicilio y se trasladaron a otro pueblo: Whidey Bay. Y para sorpresa de toda la familia, 9 meses después del trágico acontecimiento, Florence sorprendió a John con la gran noticia de que había quedado embarazada por un milagro de Dios. 

El parto, que se desarrolló sin inconvenientes y trajo al mundo a dos preciosas gemelas: Guillian y Jannifer.

    Cuando las gemelas cumplieron cinco años, Florencia decidió llevarlas a visitar al resto de la familia que continuaba viviendo en Hexham.  Era el primer viaje que realizaba con sus hijas a su antiguo pueblo.

 Pero un día, cuando iban caminando por una de las calles de la ciudad, su hija Gillian la sorprendió con un comentario: 

 — Madre, en aquella esquina hay una pastelería. 

 La madre disimuló, sin embargo, poco después su hermana Jannifer, le hizo una curiosa pregunta:

— Madre ¿nos dejas jugar en el jardín de antes? Porque no está muy lejos de aquí.

    Aunque existía en realidad un jardín público en el lugar señalado por la niña, no era posible divisarlo desde allí, por lo que la madre le preguntó: 

— Hija mía, ¿cómo sabes que hay un jardín por aquí?

  La niña no le supo explicar pero aseguró que existía. Entonces Florencia volviéndose hacia Gillian, e intrigada también por su comentario, inquirió: 

— Hija mía, ¿cómo sabes que en aquella esquina hay una pastelería si nunca antes has estado aquí?
Gillian respondió de la misma manera que su hermana: 

— No sé, madre, pero tengo la certeza de que hay una pastelería.

    La madre, sorprendida por lo ocurrido le contó al esposo al llegar a su casa y éste decidió buscar ayuda de un psicólogo.

El  Dr. Stevenson inició sus averiguaciones  llevando a las niñas a la residencia que la familia habitó en Hexham y luego al lugar del trágico accidente donde las anteriores hermanas  Joana y Jaqueline habían perdido la vida. 

Todo se llevó a cabo como un simple paseo. Fue Gillian quien de repente, mirando a la distancia, señaló emocionada con su dedo índice:

 —Nosotros ya vivimos en esta calle, allí en aquella casa. ¡Ah, yo quiero ver la cueva de Tigre!

   El padre de las niñas le explicó a Stevenson que "Tigre" era el nombre del gato de sus hijas muertas, que había sido sepultado en el fondo del jardín de la casa. 

Luego Gillian describió todo el interior de la antigua vivienda sin haber estado jamás en ella. Y  Jannifer habló de personas que nunca había visto y que aún residían en la zona. Por último, cuando llegaron al lugar del desastre, las gemelas sufrieron un cambio total. Se entristecieron profundamente y al ser interrogadas por el Dr. Stevenson, la respuesta fue la misma en ambas:

— No quiero pasar por ahí
   
 Al concluir las pesquisas, el Dr. Stevenson expresó la siguiente opinión:

Yo creo que, bajo hipnosis, se podría hacer volver a las gemelas al tiempo del accidente y los acontecimientos ocurridos antes de la muerte de las dos niñas anteriores. Pero, dado su corta edad, no me atrevo a efectuar esta experiencia por el momento. Una vez que hayan cumplido los doce o más años, podremos tener una prueba notable de este extraordinario caso de reencarnación".

   El Dr. Stevenson se desempeñó en diferentes funciones. Fue investigador en la Universidad de Tulane centrada en la oxidación bioquímica de tejidos. En 1940 trabajó en New York como parte de un equipo de exploración en medicina psicosomática.  Posteriormente enseñó psiquiatría en la Universidad Estatal de Luisiana; y en la década de 1950, inspirado en Aldous Huxley, estuvo involucrado en los primeros estudios médicos de los efectos del LSD y la mezcalina.

   En 1957 es escogido como jefe del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Virginia y allí realiza numerosas investigaciones científicas y múltiples entrevistas. 

Hasta su jubilación en 2002 fue jefe de la División de Estudios de Percepción en la Universidad de Virginia y dirigió las indagaciones de los fenómenos paranormales. Su padre había sido corresponsal del periódico The Times de Londres y su madre una entusiasta de la teosofía. Él llegó a leer más de 3500 libros según una lista que elaboró desde 1935.

  Stevenson consideraba que el concepto de reencarnación podía complementar a los de herencia y ayudar a la medicina moderna a entender aspectos del comportamiento humano. Veía la reencarnación como la supervivencia de la personalidad después de la muerte. Sus investigaciones por más de cuatro décadas lo llevaron a pensar en la posibilidad de vidas pasadas y en esa dirección enfocó su trabajo.

 Argumentaba que los aproximadamente 3.000 casos estudiados apoyaban la posibilidad de la reencarnación, a pesar de que siempre se mostraba prudente, pues reconocía la ausencia de evidencia de un proceso físico mediante el cual una personalidad puede sobrevivir a la muerte y viajar a otro cuerpo.

  Según Stevenson, el comportamiento de los niños estudiados hacía pensar en un vínculo con la vida anterior. Porque mostraban emociones hacia los miembros de la familia de su vida pasada y muchos revelaban fobias relacionadas con la forma de su muerte. Una gran parte de ellos describieron un fallecimiento violento y las armas empleadas. Otros, agregaban elementos de su profesión anterior y representaban la muerte que afirmaron tener en repetidas ocasiones. En una ocasión el profesor Tom Schroder le preguntó si sus investigaciones probaban  “vida después de la muerte” y contestó:

— “Yo no pienso que haya ningún tipo de prueba en la ciencia aparte de las matemáticas, pero sobre los casos que conocemos hoy, la reencarnación es la mejor explicación que hemos podido encontrar. Hay un impresionante volumen de evidencias, y pienso que con el tiempo se está haciendo cada vez más fuerte. Pienso que una persona racional, si lo desea, puede creer en la reencarnación en base de esta evidencia”

   Robert Almeder, un estudioso en la materia, resumió  las ideas del Dr Stevenson de la siguiente manera:

"Hay algo esencial en algunas personalidades humanas que, en última instancia, no es plausible interpretar exclusivamente en términos de estados mentales, o estados, o propiedades del cerebro, o propiedades biológicas causadas por el cerebro y, además, tras la muerte biológica este rasgo esencial no reducible, a veces persiste durante algún tiempo, de alguna manera, en algún lugar, y por alguna razón, existiendo independientemente del cerebro y el cuerpo anterior de la persona. Además, después de algún tiempo, algunos de estos rasgos esenciales irreductibles de la personalidad humana, por una u otra razón y por un mecanismo u otro, vienen a residir en otros cuerpos humanos, ya sea en algún momento durante el período de gestación, en el parto, o poco después del nacimiento."

    Ian Pretyman Stevenson nació el 31 de octubre de 1918  y murió de neumonía en la comunidad Blue Ridge Retirement en Charlottesville (Virginia),  el 8 de febrero de 2007. Fue autor de varios libros:  “Twenty Cases Suggestive of Reincarnation” (1974) , “Children Who Remember Previous Lives” (1987), “Where Reincarnation and Biology Intersect” (1997),”Reincarnation and Biology” (1997) entre otros.