Hitler y Magda Goebbels

 La tarde perdía su entusiasmo. El sol se alejaba cabizbajo de Berlín. Las calles desiertas sólo revelaban, de cuando en vez, la presencia de pequeños grupos de soldados que corrían desesperados por las solitarias avenidas.  La metralla fungía como único protagonista en medio de la quietud. La guerra llegaba a su fin. La derrota de Alemania era cada vez más inminente. Fecha: 22 de abril de 1945.
 Magda Goebbels, la esposa de uno de los más importantes dirigentes del III Reich y probablemente el propagandista más famoso de la historia, iba aquella tarde hacia el Führerbunker acompañada de sus 6 hijos. Su esposo llevaba varios días en el Bunker con Hitler y ella quería correr la misma suerte. Sin embargo, apenas llegó, el líder alemán fue enérgico en sus dictámenes.


— Magda, acabo de hablar con Goebbels. Todo está preparado. Hay un avión disponible para que ustedes escapen con sus hijos. Es una orden.

— ¿Y tú?

—Eva Braun y yo nos quedaremos. He dado instrucciones para que de nosotros no quede ni la ceniza. Los judíos y los comunistas no se saldrán con la suya. Desapareceremos.

— No me pidas eso. Tú sabes que si decides morir yo lo haré contigo.

— No Magda, la familia Goebbels debe salvarse. Aprecio tu lealtad, pero he dispuesto que se vayan. — Hitler dio la espalda y dio por terminado el diálogo. Magda lo llamó dos veces pero fue en vano. El Führer ni siquiera se detuvo a saludar a los niños que jugaban con su perro Blondi en el salón.


Los historiadores se encuentran divididos cuando se refieren a las relaciones personales entre Adolfo Hitler y Magda Goebbels. La mayoría habla de un amor de hermanos. Sin embargo el historiador Peter Longerich, cuando se refiere en su biografía a la extravagante relación que mantuvieron Goebbels, su esposa Magda y Hitler, lo hace en los siguientes términos:

 — “La he descrito como un triángulo, sin especular sobre el elemento sexual. Me parece fascinante hasta qué punto Goebbels permitió a Hitler convertirse en parte de su familia y cómo le dejó tomar decisiones básicas que concernían a su vida privada

Parte de ese gran cariño de los Goebbels estaba reflejado en los nombres de sus 6 hijos. Todos comenzaban con la letra "H" para conmemorar el apellido del Führer: Helga Susanne, Hildegard "Hilde" Traudel, Helmut Christian, Holdine "Holde" Kathrin, Hedwig "Hedda" Johanna, Heidrun "Heide" Elisabeth.

  Es cierto que nadie gozaba de tanta confianza con el Führer como Magda. Posiblemente ni su esposa Eva Braun. Mucho menos su marido Joseph, aunque era uno de los mejores amigos de Hitler y su ministro de propaganda. Cabe recordar que Los Goebbels se casaron bajo su influencia en 1930. A pesar que Magda era divorciada y protestante. Posteriormente Goebbels fue excomulgado de la Iglesia Católica, en cuya religión había sido criado.

 No obstante a la insistencia de Hitler para que huyeran, la familia Goebbels se quedó en el Búnker acompañándolo hasta el final. El 30 de abril Magda rogó al Führer que no se quitase la vida, pero su decisión ya estaba tomada. Es entonces que Magda decide envenenar a sus hijos y suicidarse. ¿De qué forma? Dejó inconscientes a sus niños con somníferos y luego los envenenó. Algunos sostienen que Joseph Goebbels se disparó mientras ella ingería el veneno. Otros aseguran que se dispararon mutuamente. Lo cierto es que el primero de mayo de 1945 toda la familia Goebbels partió tras su jefe.

Existe un libro que ha dado mucho de qué hablar:Los hijos del ministro del Reich”.  Es un testimonio de la señora Käthe Hübner, niñera de la familia Goebbels. A mí, personalmente, me parece extraño lo que he podido leer hasta ahora. Confieso que sólo conozco el extracto publicado por el diario Bild Zeitung. Pero lo suficiente como para considerarlo incongruente.

 Esta berlinesa estuvo entre 1943 y 1945 al cuidado de los seis hijos de Goebbels y Magda. Entró a trabajar con ellos a la edad de 23 años con un sueldo de 350 marcos que hoy serían unos 4 600 dólares. Ella debe andar por los 90. Rompe un silencio de más de 60 años. El argumento fue escrito por Petra Fohrmann y entre otras cosas señala lo siguiente:


“El Führer desconfiaba de todo el mundo. Temía tanto Hitler un envenenamiento que incluso en sus visitas a la casa de su fiel ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, llevaba un termo con el té que bebía”.

Aclaro: Existen testigos que aseguran que Hitler comió muchas veces alimentos cocinados por Magda, incluso algunos han escrito que los últimos espaguetis que comió el Führer lo cocinó ella. Por tanto, la historia del termo, no tiene sentido.

También habla de una carta de despedida que Magda le escribe a su hijo del primer matrimonio, Harald Quandt, el 28 de abril de 1945, y en la que explica:

"No merece la pena vivir el mundo que viene detrás del Führer. Por eso también he tomado a los niños, porque sería dolorosa la vida que llevarían después de nosotros. Un Dios misericordioso me comprenderá cuando yo misma les dé la salvación".

Yo me pregunto ¿Por qué una carta con tanto valor histórico estuvo escondida por más de 60 años?
 He aquí otro punto en discordia:

“Goebbels rezaba antes de las comidas, aunque los niños no recibían una educación religiosa”

No es cierto. Todo el mundo sabe que Magda era protestante y Joseph Goebbels católico, y que ambos le dieron prioridad a la enseñanza religiosa en la formación de sus hijos. En lo que sí coincido plenamente es en que Magda creía profundamente en la reencarnación tal como lo señalaba:

“Creía en la reencarnación y que los niños tendrían después una vida más hermosa".

Tampoco está en discusión las palabras de Magda cuando ingresó al partido Nazi:

"Amo a mi marido, pero mi amor por Hitler es más fuerte. Por él estaría dispuesta a dar mi vida. Cuando tuve claro que Hitler no podía amar a ninguna mujer, sino, como él mismo dice, sólo a Alemania, acepté el matrimonio con el doctor Goebbels. Así podía estar más cerca del Führer".





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