El blog: un gran recurso para escribir

Si tienes pensado escribir, ¡adelante! Aprovecha un extraordinario recurso llamado blog y construye tu propio refugio para desempolvar lo que llevas escondido; lo mejor y lo peor, y a veces, lo más vergonzoso. Los riesgos son mínimos, salvo los que emanen de la presión  de un tiempo donde  todo está asociado  a la pesadilla del éxito.

Aquí te hablaré de mi experiencia personal como bloguero. Quizá te ayude. Incluso  al final del post  dejo algunas indicaciones.  Alrededor de un blog giran muchas cosas ajenas a la escritura.

Eso sí, debes estar consciente que al entrar en este mundillo te integras  a un club secreto de personas que,  aun dentro de la multitud, pueden llegar a sentirse solas. Escribir es un vínculo perfecto para la soledad voluntaria.

Mucha gente dice: “Si yo contara mi vida haría una novela”. Pero no se decide. Casi siempre piensa que el acto de escribir es sagrado, de sólo un grupo de predestinados; y no es así. La sustancia del cronista tiene el mismo sabor que el hablar todos los días. Incluso con la ventaja de que a diferencia de la vida, en la literatura no existen pasados ni futuros  obligatorios y  podemos fabricarlos a nuestro antojo.

Entenderás también que la escala de un suceso es tan tremenda que las normas usuales no alcanzan, se revelan inoportunas, hasta estallar bajo la tensión de la narrativa.
Y eso es fascinante.

 Aprendemos a escribir como se aprende a caminar o hablar; fijándose, observando con paciencia. Sin embargo, es curioso como los mejores narradores de la historia jamás escribieron un renglón, pudiendo haber tenido mucho éxito. Ni Cristo, ni Sócrates, ni Homero, lo hicieron nunca.

Existen  estados previos al trance de escribir donde uno no sabe por qué escribe. Es como  un impulso lejano que se descubre más tarde  cuando vemos el  lenguaje lleno de ponderaciones o malentendidos. Pero no lo cambiamos. Lo hacemos parte del desafío. Sabemos que alguien que no conocemos, como una sombra maldita,  nos vigila  y se inmiscuye en nuestras narraciones.  

Lo importante es que te animes a contar algo. Cualquier cosa. Todos tenemos motivaciones diferentes y podemos transmitirlo. Después veras como poco a poco redescubres tus aulas infantiles, la historia de un vecino, la semblanza de un familiar. No escribimos por mera preocupación literaria, sino por el estupor que se trasluce en la vida a nuestro alrededor.

En mi caso me motivaron los poemas. Al menos al principio. Pero no me fue bien. Hubo un tiempo que yo era mi único lector. Luego fui lentamente, y casi obligado,  a adentrarme en la prosa. Y me dije: nada mejor que hablar  del oscuro mundo que te ha tocado vivir.

Digo esto porque vengo de un país con millones de vidas cercenadas, despojadas de todo, hombres y mujeres que sufrieron en Campos de Concentración, o que murieron en el mar tratando de escapar de la otra muerte. 

También, como me apasiona la historia, encontré una cueva para guarecerme. He vivido siempre con la desgracia de regocijarme más con el pasado de la humanidad que con su presente. Soy demasiado antiguo. Todavía disfruto los taburetes.

 Tal vez tú también tengas muchas cosas que decir de tu tierra y este es el mejor momento.  Además, al abrir el  blog te autocontrolas, mandas en ti como escritor.  Ya no tendrás que esperar por el “sí” de los editores o los vaivenes del mercado. El sitio te protege. Es tu trinchera. A pesar de tus idea políticas. Borges decía:

“El escrito debe ser juzgado por el placer que da y por las emociones que produce. En cuanto a las ideas, después de todo no es muy importante si un escritor tiene una u otra opinión política, porque la obra saldrá bien a pesar de ellas”. 

Yo, a pesar de ser autodidacta y no haber  mejorado aún lo suficiente, tengo la satisfacción de recibir en mi blog a lectores de todos los rincones del mundo; varios temas suman ya más de cien mil lecturas,  y  personalidades con mucho éxito en la literatura me visitan. Lo que demuestra que un blog puede ser maravilloso. Incluso para los que como yo, somos insignificantes en la literatura universal. 

 Hay algo más que podrás  disfrutar cuando lleves un tiempito. No menos grato. Y son los enlaces. Qué agradable es saber que hay personas que te apoyan enlazando tu blog o vinculando una de tus entradas.  Cuando te suceda, has como yo: agradécelo infinitamente. No olvides que para los buscadores los enlaces son la mejor señal de que alguna buena sustancia habita en tus letras. 

Te toca a ti ahora  orientar un estilo. Algo muy importante porque será el sello con que te identifiquen tus lectores.  En este sentido yo me inclino por la sencillez. Detesto los escritores que en cada párrafo utilizan el diccionario. Rebuscando palabras que ellos no emplean normalmente en sus pláticas o inflando sus personajes hasta lo sobrenatural.  Creen que es una buena  forma  de  impresionar; sin embargo, pierden credibilidad. Vargas Llosa en una ocasión hizo la siguiente acotación:

[…] “la libertad del escritor para crear reglas de conducta es bastante limitada; no puede forzar de una manera arbitraria lo que es la experiencia del lector, porque el lector juzga la literatura en función de su propia experiencia de la vida. Si una historia arrolla arbitrariamente lo que son esos supuestos de la vida — que el lector conoce a través de su propia experiencia — la reacción es no creer y ese es el gran enemigo de los escritos: La incredulidad de un lector”.

Yo siempre pongo como ejemplo a Juan Rulfo. Grande entre los grandes. El hombre que dejó una extraordinaria huella con su Pedro Páramo. Su primera novela. Al menos así ha sido clasificada, aunque en realidad es un relato largo. Allí la sencillez se da un banquete.  

Otro detalle que debes  tomar en cuenta, y que muchas personas desconocen, es  que al  escribir, recibes una terapia saludable. La escritura te ayuda a liberar mucha energía negativa que se pudo haber acumulado a través del tiempo; y al compartirlo, te alivia  de alguna manera. Es una forma de sentirnos apoyados y comprendidos. Mucho mejor que  desahogarnos  por medio de lágrimas cargadas con idénticas frustraciones. Por lo tanto, el blog también es  terapéutico.

Como ves, todo es ventaja. Y resulta técnicamente accesible para cualquier persona.  Existen muchos tutoriales que te ayudarán  en el aprendizaje. Por eso si piensas escribir, te recomiendo que abras tu blog. Es una gran recurso.  Por mi parte te deseo lo mejor. Buena suerte.

“El mejor autor es el tiempo, porque
siempre encuentra el final adecuado.
Charles Chaplin




INDICACIONES 


1 – Yo escogí  BLOGGER. Pertenece a la misma familia de GOOGLE y YOUTUBE . Tú deberás elegir el servicio de tu preferencia.

2- Familiarízate con la plantilla de tu blog. Y nunca olvides que en cada movimiento debes hacer una copia de seguridad.

  3 - Al comienzo pon especial atención a la Referencia Orgánica (cuando lo envía un buscador) y el por ciento de Rebote (cuántos regresan después de una visita) Búscalo en Adquisición de  Google Analytics.  Recuerda que cuando la Referencia Orgánica es saludable es porque Google ve seriedad en tu blog. Y si el Rebote (30 % o Más) es bueno, significa que lo que escribes vale la pena.

4- Diseña tú mismo el blog. Tiene más sabor. No pagues por eso. Sólo te sugiero respetar la mejor visibilidad: Fondo blanco con letras negras y enlaces azules. Todo lo demás a tu juicio.

5 – Ten presente que es básico ser original. Nunca copies ni un renglón de otra gente. Los buscadores tienen ARAÑAS que lo detectan enseguida; y aunque no te dicen nada, mandan tus escritos para los quintos infiernos y se te acaba la Referencia Orgánica. En otras palabras, te hundes.

6 – Yo no uso los Comentarios porque hay que contestarlos por cortesía y quitan mucho tiempo. Pero son aconsejables.