Granma y su valiosa contribución social

Granma es el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba.  Guía del resto de los medios de comunicación. Sus editoriales — casi “sagrados” — imprimen una  religiosidad que los dirigentes del país deben asimilar sin cuestionamientos.  

Posee varios filtros para “purificar” las informaciones o desinformaciones que luego repiten en la radio y la televisión. Desde la mirada “discreta” de la Seguridad del Estado, hasta una instancia superior en el Comité Central del Partido. Cada una de sus sílabas es audazmente calculada, prevista o modificada según los intereses del régimen.

Ha sido la principal herramienta en la alteración social del país al destruir sus bases: núcleo de familia, principios religiosos, y todo lo adquirido en el hogar. De ahí que la gente confunda los temas trascendentales y queden expuestas a la manipulación. El gobierno sabe qué hilo tocar para llevarlo a su terreno y sumergirlo en el grupo; y la presión de éste,  ejercida sobre sus componentes, constituye la esencia del control social.

 El  redactor jefe de Granma es un cargo político que se otorga solamente a personas de confianza que están absolutamente identificadas con su política, sus patrañas, sus dobleces.

 La diferencia fundamental con otros medios  es que debe interpretarse a la inversa.  Por ejemplo, cuando habla bien de alguien, es que ese alguien, es un hijo de puta, y viceversa.  

Recuerdo  un  reportaje hace muchos años que destacaba "el ideario" de un desconocido llamado Manuel Marulanda. Y no hizo falta nada más para saber  que estábamos en presencia de un perfecto bandolero. 

Para los comunistas una sola voz en la prensa basta. Las opiniones múltiples se consideran una manifestación  clara de servilismo  a la burguesía. Sus publicaciones son un arma de combate como las ametralladoras o los perros de asalto.  

Para contrarrestar la prensa libre en Cuba  fomentaron los llamados periódicos murales, como un “legitimo” portavoz de las masas. Una especie de tablilla colocada en las fábricas y las oficinas donde los obreros pegaban sus  quejas, sus opiniones, sus lisonjas. Sin embargo, fueron desapareciendo a medida que la gente los tiró a relajo.

Hasta la perra Laika  llegó a tener en un mural su semana de fama pero con la realidad falseada. Nunca se dijo que la perrita apenas soportó unas pocas horas de viaje como tripulante del Sputnik 2 y murió a las pocas horas del despegue presa del pánico y el sobrecaliento de la nave. Lo supimos después por la BBC.

Pero la valiosa contribución  de Granma, y debemos admitirlo,  no ha sido  en el ámbito periodístico ni mucho menos, sino en su audacia al suplantar la carencia del papel higiénico durante las penurias revolucionarias. Ahí radica su verdadero éxito social.

— Nadie como los comunistas para sacarle provecho a la basura — Me dijo una vez el escritor Mario Villar refiriéndose al tema.  

Cualquiera puede pensar que existe un poco de ficción al decir que en Cuba, durante el periodo de miseria extrema, el tabloide Granma cumplió una excelente labor  en las necesidades fisiológicas  de primer orden. Pero los cubanos que sufrieron esta etapa saben que es cierto.

 Hasta en los baños públicos era normal ver a Granma y el resto de la prensa del país  sobre un cajón para que la gente escogiera su tramito. Como dicen por ahí: el subdesarrollo marxista es mucho peor que el otro.

Aunque para satisfacer la necesidad de papel en una casa había que pelearlo  en la calle. No era fácil. Limpiarse  con  Granma para evitar  la incomodidad de la tusa llegó a convertirse en un lujo por la excesiva demanda.

La hoja de plátano seca trató de imponerse como un fuerte competidor, pero no pudo.  El plátano también desapareció. En mi pueblo había un loquillo que decía que el imperialismo atacaba  los camiones de vianda para que no llegaran a la bodega. 

Debemos señalar que su utilización era diferente en cada persona. No existía una manera única, un solo estilo. Algunos  lo mojaban, otros lo frotaban con las dos manos para suavizarlo, y los menos, lo preferían natural. 

La cuestión llegó a tratarse, incluso, como un tema cultural. En  los baños de  las casas la presentación de Granma y sus anexos podía definir la personalidad de los dueños.

 Era menester mantenerlo ordenado, en un clavito en la pared, fácil de desprender, para obtener un buen juicio de las visitas. En mi casa mi hermana los picaba en cuadritos con una tijera y quedaban parejitos.

Una vez sentado en la taza tenías la ventaja de repasarlo nuevamente  con sólo mover un dedo; aunque sin poder  evitar el rostro del Líder que aparecía en cualquier segmento. Daba lo mismo que se hablara de la papa o del infierno. Ahí estaba él. Ni cagando  lograbas escapártele.

En el barrio no era extraño escuchar en voz baja algún susurro cultural (crítica)  sobre la prensa.

— Yo no sé cómo fulanita engancha a Granma entero en el baño.  No lo corta.

— Y el clavo que usa está mozo.

— ¡Qué poca educación!

Los chinos fueron los primeros — antes del siglo II A. d.C. — en utilizar el papel en la higiene culo-lar. Sustituyendo la lechuga y las hojas de maíz. Sin embargo, su comercialización no ocurre hasta 1857 cuando Joseph Gayetty lo coloca en el mercado como un producto más de la canasta familiar.

Es curioso ver la variedad de métodos utilizados en la antigüedad para limpiarse los fondillos. Los griegos se aseaban con trozos de arcilla y polvo de piedra. Los inuit usaban el musgo en verano y la nieve en invierno. Mientras que los romanos ataban esponjas a un palo y la empapaban en agua salada. Imagínense quien tuviera un arañazo en la nalga.

Podía darse el caso en Roma que alguna visita escuchara una risotada en el baño y preguntara:

— ¿Y esa risa?

— Es mi hermana que se está limpiando el culo y la esponja le hace cosquillita.

El mayor problema en Cuba con este trajín  era la falta de bolsas plásticas para echar los papeles usados. La gente estaba obligada a depositarlos  en una esquina. Por eso no era extraño oír a una madre pelear con su hija por las dichosas hojas de periódico.

— Muchacha, mira la hora que es y tú todavía no has botado los papeles del baño.

 Las travesuras higiénicas de Granma también provocaban debates en las reuniones del Comité de Defensa de la Revolución.

— Compañeros,  yo quisiera antes de terminar la reunión de hoy hablar de un tema que nos está afectando a todos: los periódicos  usados en el baño. La gente los tira en la esquina como quiera,  vuelan por el aire, aparecen por todas partes y eso no puede ser.

— Permiso compañero, pero lo que sucede es que el camión de basura se pasa hasta dos semanas sin venir. 

— Eso no importa compañero. No cuesta ningún trabajo ponerles algo encima para que no  vuelen. Una piedra, una madera, no sé, cualquier cosa. Pero debemos evitar que nuestra calle siempre esté repleta  de papeles sucios. 

—  Estoy de acuerdo compañero. Porque el día del cumpleaños de mi niña  los papeles llegaron hasta el patio de la casa y la peste no había quien la aguantara.

— Yo propongo que la hija del compañero Justo, ahora que está sin trabajo, se ocupe de mantener la esquina ordenada.  

— Mi hija no puede. La escogieron para la construcción y remodelación  de trincheras contra los Yankees. 


“Cuando se llega a cierto grado de miseria, 
lo invade a uno algo así como una indiferencia espectral
 y se ve a las criaturas como si fueran larvas”
 Víctor Hugo  (Los Miserables)