Mostrando entradas con la etiqueta VERSOS LIBRES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta VERSOS LIBRES. Mostrar todas las entradas

LEJOS DE LA CONCLUSIÓN


El árido terreno de mis ojos
y la resequedad de los instintos,
cantan a la vanidad  que se desliza
por tus geométricos encantos.

La espada y el beso
colgados del mismo árbol.

 Digo mil discursos
con la certidumbre del carácter.
Ancestrales palabras reinventadas
desde la sombra anónima de los argumentos.

Animo la quietud incierta, amortajada con sueños.
¡Y tú tan lejos de la conclusión!

LA HORA PROBABLE


Transcurrir no es suficiente
para la cristalización del alma.
La ondulación de la probabilidad
lo deja todo en esqueleto.

La palabra amordazada,
entonces se asoma tímida a remolino.
Y nunca se logra el mensaje claro
en la escultura rápida de las nubes.
El desafío llega en zancadas
mientras caminamos en puntillas.

Se hace sordo el tambor y clandestino el vértigo.
¿ Qué importa que el cielo esconda los pájaros
si la oportunidad se puede calcinar en el fuego?
Recuerda que estamos arando con las sílabas
y que aprendimos el madrigal soñando despierto.

Babel también era ideas.
Encontrar no es abstracto.

Te invito a reverdecer campos
lejos de la beatitud suficiente.
Espérame en la incandescencia
donde se besan peces de cenizas.

DESIGUAL



 Cuando la conocí, llevaba mil lustros
esperando la insurrección de las estrellas.
Sus piernas de diamante y su cursivo cuerpo cósmico,
poseían el virginal módulo de la luna en período de sexo.

Ojos de apremios, fragancia de acritud
y la alucinante música de los almíbares.

No había llegado a la vida,
y ya redimía el quehacer cotidiano
de imaginar cristales en los crepúsculos.
De vez en cuando me entrenaba en el peligro de mirarla.
Recorría la firmeza fermentada de su sociedad,
entre ovarios de grácil arco iris
y la desnudez de un himen contestatario.

Era fácil el florecimiento del éxtasis en su sombra.
Proyectaba una descarada redondez conspiradora,
artífice de conflictos en abstracciones sociales.
Nunca se apiñó con la corriente opresora
de discurso colectivo y clítoris revolucionarios.

Era definitivamente la identidad de la vanguardia.
Con metales de espumas y senos libertarios.
Los que vieron los muslos de su intelecto
sabían de su mustia transmutación efímera
y la ondulación adorable de sus banderas.

La última vez que nos vimos en puntillas,
me enseñó la agitación elocuente de su vagina,
donde escondía el turbulento futuro del planeta
y la protesta lacerada por la cordura.

Desde entonces vivo con la esperanza torturada
de hacer patria con su ingobernable recuerdo.



LA PRETENSIÓN DE ESCRIBIR




Escribir ondulaciones de luna llena
como único recurso entre tanta muerte.

Inundar el abismo brusco del papel
con reverberaciones paridas por palabras.

Aprehender sílabas que huyan aterradas
hacia el crematorio prudente de los renglones.

Sin importar la luz insondable y movediza
que crispa las manos y las teclas.

Tachar, suprimir, bifurcar expresiones,
disimular letras dentro de uno mismo.

Hasta comprobar que la pretensión está intacta.
Que no se aquieta ni sucumbe ante el discurso.

Y que sólo espera un estatuto de silencio,
para recuperar el fusil y la apariencia.

REFLEXIÓN



Ayer por primera vez,
sentí el gozo de estarme quieto.
Un vuelo de mariposas lentas
cerraron mis ojos.
Mi desintegración
quedó en un sueño.
¿Habré llegado al crepúsculo neutro
o es el absurdo comienzo de la vejez?

MIRADAS


"La manera de mirar moderna
es ver fragmentos." Susan Sontag



Todo sucedió en la retina.
Dualidad de suspiros.
Tráfico de vientres.
Varios puntos desleales.

Temblor de muerte
en la pierna adelantada.
Falsas credenciales
en el parpadeo.
Y un columpio de sexo
en el pulso de la mirada.

ES MEJOR QUE TE VAYAS




Es mejor que te vayas.
Es la hora del propósito y falla la embestida.
Mi deber es mostrarme tal y como soy:
rumor brumoso entre olas sencillas,
bajo la tormenta de una amenaza elegante.
Muy poco heroico.

Tú, en cambio,
mantienes la textura satinada del tiempo.
Viajas con el morral repleto, nuevo.
Con el fuego de lo dicho y lo nombrado.
Y esos asombrosos olores de juventud,
que te hacen perfectamente soñada.
Codiciable.

Yo tengo todos mis buques en el agua.
Y dentro, abundante heno de desazón.
La madurez es a veces una filiación rara.
De artificiales calles sin pueblos a los lados.
Por eso, es mejor si te vas. ¡Convéncete!
Estas cosas pasan.

EXTRACTO LÍRICO





Tanta certeza terrenal
para materializar los tiernos detalles.
Desvastados por un camino ligeramente atroz.
Por un camino inaudito,
de insistentes confines enmarcados.
Difíciles en toda su blanca dimensión.

¡Cuántos como esos he dejado atrás!
¡Cuántas huellas arrítmicas en prosa!

Vengo con los pasos húmedos por el agua equivocada.
Con la traslúcida posibilidad que quedar sin alas.
De allí la angustia absoluta y estática.
Su extracto lírico con tardía ilusión.

¡OH caminos! que me vieron impreciso.
Permítanme desafiar la ley más amplia.
Y sacar el cuerpo del andamio débil,
para concluir con el verso.

Quiero volver al aire perfumado de cordura.
A los anchos pasillos de las nubes.
Guardarme en el mar con la mejor espuma.
Para cantar a la estrella tímida y urgida,
que no dice adiós por contener su espanto.

Quiero volver con otro paso.
Para sembrar el último suspiro.

LA ENFURECIDA EXACTITUD



El devenir me rechaza y desordena.
Más allá de los símbolos de la sangre
y de los instrumentos de las angustias.
Es un fenómeno que conjugo
en la constelación de mi espíritu.

Cuando chico, no sabía entonces de muerte.
Pero vino en las paredes de los años.
Se escondió para embestir la pantalla.

Y yo que fui entrenado para ser feliz, no lo soy.
Debí tocar el esplendor de la niebla y no lo hice.
La variedad del orbe y los enigmas del infinito
me convirtieron en un pequeño trueno,
que nunca apeló a la condición humana.

Siempre quise decirlo, pero se me quebraba la lengua.
¡Hace tanto tiempo que no duermo conmigo!
Vivo la pesadilla de estar sumergido
en un blanco abismo bebiéndome la bruma.
Cayendo como la lluvia verde,
que guía el sánscrito
de la enfurecida exactitud.
Con este dolor de raíces milenarias.

CARNE DE MADERA



El hombre que vivió en el árbol con barba desgajada,
pudo llegar a la simétrica raíz y extenderle un abrazo.
Había soñado tanto con la corteza vestida de novia,
que al verla sonriente, no dejó de aplaudir.

Le confesó el abandono de su cuerpo
y le mostró mil imágenes destruidas.
Ella lo quiso como a un grupo de semillas,
que debieron germinar a corta distancia.

Todo fue clandestino. Nadie lo supo nunca.
Los verdes gemidos de las hojas activas,
fueron los mismos de la insepulta madera.
Sólo a lo lejos, ciertos sonidos desparramados
se inspiraron en los chillidos de los pinos.

Pero nadie se imaginó que el hombre vivió en el árbol.
Entregándose a las bisexuales yemas un tanto medrosas.
Fueron tiempos fértiles de trompetas excepcionales,
dándole paso a la danza de la savia henchida y loca.
Un otorgamiento del ojo milenario de la tierra.
Simbiosis de la cáscara unidimensional y prohibida.
En fin, un círculo de besos para el hombre vegetal.

Más yo que los vi con mi máscara de etiquetas nuevas,
supe del hundimiento de la mano tibia en la fruta fría.
La tosca penetración del germen en la temblorosa rama.
Y como único testigo, no tengo derecho a ocultarlo.
Debo garantizar la interpolación de carne y madera.

Reencarnación



 (Poema dedicado a mi
gran amiga María Cadenas)


Como ves, he doblegado el tiempo
para mostrar mis pegajosos trasgos de muerte.
Regreso adelantándome a la ausencia,
con los pasos marcados en la vieja materia.

¿Cuántas van? ¿Seis, diez, mil? No lo sé.
Pero se puede leer en el relámpago fundamental.
Sus chispas entran al orificio del cielo.
Y tal vez, en la blancura falsa de la niebla,
o en el silencioso ascenso del rocío,
cohabiten con la sucesiva fronda de la luz.
Todos sabemos que hay centinelas desdeñosos
dirigiendo el cambio de la constelación.
Para que la mirada se esclavice voluntariamente,
en una crueldad extendida hasta el roce social.

Y es raro, pero los clavos indiferentes de la cruz,
son los que sostienen la métrica queja dimensionada.
Más, hoy no quiero lamentar que hemos vivido demasiado.
Sólo dejaré que el antílope de la reencarnación,
haga tu escultura en la piedra de la antigua bondad.
Con la exactitud de tu sombra ajustada al cuerpo,
y un cincel bautizado en la pira de mi último templo.
No sé cuántas veces más moriremos,
pero nos volveremos a reparar.

MENSAJE PRIVADO



Querida amiga: te escribo para ver
si extiendes tus manos de sílabas,
con palabras azules cargadas de barcos.
Así podré urbanizar esta amistad de coral,
sin los gérmenes ignotos de la distancia.
Si puedes, deja que la humareda desnutrida
me envíe tu divinidad de ángel sublime.
Para poder cruzar el bancal de arena
de los castillos escénicos del mar.
Suelta varios gramos de sabiduría
sobre estos peces que llenan mi acuario.
Yo estaré dispuesto a saltar las zarzas
que hacen invisible la imaginación.
Pero si al recibir estas raras membranas
te aúllan los fantasmas de la duda,
no te preocupes. Sabré ocultar la elegancia
de estas ilusiones bohemias de filosofía.
Este mensaje es porque te vi en mi frontera
y quise imaginarte.


SEGUNDAS VIRGINIDADES




Te brindas nítida
con esencias de cuerpo soberano,
en inocentes candelabros de oro.
Mis labios temblorosos
quieren esconderse en tu cuello.
Arder en esa piel flamígera
con respiración artificial.
Besarte desarmado,
hasta escuchar la música
de tus desafiantes senos.
¡ Sudor y sangre de inmensidad !
Subir por la morbidez de tus curvas
hasta llegar hasta el espejo.
Y ver las sombras mutiladas
caer en segundas virginidades.
Después infuso en ti,
saber que ya eres mía.


ROSTROS DE FUTURO


“El agua es ágil
y no lleva memoria consigo.”
Gabriela Mistral


Al principio no la reconocí.
Traía mil colores en las alas,
y un grupo de palabritas
que el polvo no pudo borrar.

Vino a pedirme que le hiciera un mar.
Ni tan hondo, ni tan plano, ni tan bravo.

Le expliqué que no puedo con las aguas.
Que apenas intento la primera gota,
las nubes corren a morir a otra playa.

Pero insistió tanto,
que no tuve más remedio
que inventar una primavera azul
sobre el lapidario de las caracolas.

Ahora se identifica con las rocas.
Y regala rostros de futuro.




EL HUIR VENCIDO




Las horas dibujadas por tu identidad,
gravitan clandestinas en el huir vencido.
Torsiones voluptuosas del perfume,
que invaden el vórtice del último desmayo.

A lo lejos se escuchan plácidos y sosegados
los trinos codiciados de los pájaros ciegos.
Hay flautas de los jadeantes soñadores.

En cambio, el iris floral de la luz,
regala música de alondra feliz.
Con la delicia lenta de los párpados celestes,
que guardan el arpa palpitante del enigma.
Allí donde la forma exacta de la existencia azul,
cosecha el amor con sus apéndices de espumas.

VERSOS SUELTOS



I —

1
Viento secreto
que exime el paisaje
con sombras caducas y decapitadas.
Flautas heridas
de brevísimas nostalgias.
Obra tejida en el silencio cauto
del temblor del agua.
Patria de inútil densidad
y transparentes manchas.

2
Capitalizado el fuego
apacible y hueco
de la tarde anciana
en la mitad de la zafra.
Del mismo modo,
la luna y los azules
son casi habituales.

3
Nueva especie de futuro
se desplaza en dirección reversa.
Encantos que se fosilizan
con el presagio de la misma guerra.

4
Esta estatua de mi mismo,
con el oro cansado y la estela susurrante,
declara que ha concluido el asombro.
Derrumben pues, de un solo golpe,
el infierno íntimo de las abstracciones.
Ya brotarán como residuos de conciencia
las quimeras que no tenían sentido.

5
Nuestros ingentes cadáveres de flores
crean nueva especie cerca del agraciado ombligo.
Una mujer desnuda.
Unos ojos famélicos.
Un acto de repudio.
La complejidad de los ramilletes grises y marchitos.
Y al final,
el lastre que desgarra la aflicción.
Sablazo de mayor o menor conciencia.

6
Cuando quiero detener
el reflejo de tus ojos
en mi pared, te pierdo.
Ingravidez defectiva
que se anticipa al inicio.
Gota seca que muere en la piel
sin denominación.

7
Elijo el interior pequeño.
El racimo de labios.
Un obsceno mínimo.
Y el estrago de la posesión.

8
Has lo habitual en estos casos: lapídame.
Conclúyeme despacio: hoja por hoja.
Con la vanidad de tus estériles delirios.
Verás a tu héroe ensimismado
huir de los desdenes, gajo a gajo.

9
En efecto: cuando sube
la organizada medianoche,
empiezan a morirse lentamente
los ojos que deben seguir a tientas.
Ya no podrán detener la balsa
con la mirada.

10
Todo lo conservo:
El ámbar del lirio callado,
una isla de promesas
y la amenaza de la memoria.
  

— II —

1
Acuñar el iris del rocío
buscando la completa cercanía.
Color del borde
que olvida las sensaciones cansadas.
Tierra que abre su vientre
a los inexplicables campos sin voces.
Secreto de las plegarias de agua.

2
Flores y peñascos solitarios
buscando el horizonte de un sueño.
Violetas alucinadas
que acompañan los coros furtivos.
Alegría madura del abismo
donde los normales se atreven a cantar.

3
Funeral de tiempo.
Pertinacia del instante.
Escombro de los años
como método diseñado para la fisura.
En cierto modo,
la expresión gravativa de luz
que exagera el tamaño de su mustia penumbra.
Lumbre errante
entre navajas y quejidos.

4
Vuelo de diminutas aves
que no escapan a la extraña runa.
Fábula misteriosa de vaga cofradía.
Principio infinito de los ecos
que matan el dilema:
Ser o no ser.

5
Esta palabra se rompe bajo el sol
en la desértica piel de los papeles viejos.
Elocuencia de asiduidad
que agrieta los surcos de la espada.
Errante ternura
sin la floración azul del agua.
Instantes repetidos
que moldean la desnuda esperanza,
pregonan el delirio absoluto
y creen en el eterno sueño imposible.
Luego germinan en la sombra
amortajados con imaginación.

6
Tal vez el final no se complete.
Hace siglos que gira
en torno al mismo círculo.
Sobra época y anchura.
El mundo no pone mínimo.
La oscuridad es solo adorno.

7
Aún sin patria,
tengo honduras que reconocen la luz.
Diminuto tránsito
que me construye insurrecto.
¡Si pudiera refrendarme una vez más!

8
Amor seco y duro
que solo reconoce las heridas que sobran.
En vano te reflejas suspendido.
Llegas en rodajas al vértice mortal.
¿Has visto la luna literaria?
Habla.
Concluye.
¡Tu balbuceo transcrito es tan breve!

9
En la mitad de todas las rondas.
Imitando los rasgos de la cicatriz.
Ileso sigo adelante.
Penetrantes sencillos
que se escurren con letras.

10
Espacios de efímeros atajos.
Arcano esplendor del éxodo.
Aves que en el impulso
desdibujan el lapso.
Pájaros inquietados
que han de reaparecer.
Llegó el invierno.
Es justo el meneo.



 — III —

1
Acuñar el iris del rocío
buscando la completa cercanía.
Color del borde
que olvida las sensaciones cansadas.
Tierra que abre su vientre
a los inexplicables campos sin voces.
Secreto de las plegarias de agua.

2
Flores y peñascos solitarios
buscando el horizonte de un sueño.
Violetas alucinadas
que acompañan los coros furtivos.
Alegría madura del abismo
donde los normales se atreven a cantar.

3
Funeral de tiempo.
Pertinacia del instante.
Escombro de los años
como método diseñado para la fisura.
En cierto modo,
la expresión gravativa de luz
que exagera el tamaño de su mustia penumbra.
Lumbre errante
entre navajas y quejidos.

4
Vuelo de diminutas aves
que no escapan a la extraña runa.
Fábula misteriosa de vaga cofradía.
Principio infinito de los ecos
que matan el dilema:
Ser o no ser.

5
Esta palabra se rompe bajo el sol
en la desértica piel de los papeles viejos.
Elocuencia de asiduidad
que agrieta los surcos de la espada.
Errante ternura
sin la floración azul del agua.
Instantes repetidos
que moldean la desnuda esperanza,
pregonan el delirio absoluto
y creen en el eterno sueño imposible.
Luego germinan en la sombra
amortajados con imaginación.

6
Tal vez el final no se complete.
Hace siglos que gira
en torno al mismo círculo.
Sobra época y anchura.
El mundo no pone mínimo.
La oscuridad es solo adorno.

7
Aún sin patria,
tengo honduras que reconocen la luz.
Diminuto tránsito
que me construye insurrecto.
¡Si pudiera refrendarme una vez más!

8
Amor seco y duro
que solo reconoce las heridas que sobran.
En vano te reflejas suspendido.
Llegas en rodajas al vértice mortal.
¿Has visto la luna literaria?
Habla.
Concluye.
¡Tu balbuceo transcrito es tan breve!

9
En la mitad de todas las rondas.
Imitando los rasgos de la cicatriz.
Ileso sigo adelante.
Penetrantes sencillos
que se escurren con letras.
una isla de promesas
y la amenaza de la memoria.


 — IV —


1
Esta estatua que ves de mi mismo,
con el oro cansado y la estela susurrante,
 declara en pleno vuelo:
ha concluido el asombro del pretexto.
Se ha derrumbado de un solo golpe,
el infierno íntimo de las abstracciones.
Y brotarán como residuos de conciencia,
las ilusiones que no tienen destino.

2
¡Qué pretensión de ola, en el agua inútil!
Pidiéndome que abandone tu playa.
Mientras que el rumor de mis palabras desasistidas,
bajo el malicento farol de los apremios,
ha dicho entre otras cosas: No.
Y suponiendo que tu contribución sea la indiferencia,
y te quedes en el abismo de tu propio gobierno,
aún así, buscaré la recompensa, que fluye oscura,
en el raro resquicio de tus ojos.(Trazo un latido)

3
Has lo habitual en estos casos: lapídame.
Conclúyeme despacio: hoja por hoja.
Con la vanidad de tus estériles delirios.
Y verás a tu héroe ensimismado,
huir de los desdenes: gajo a gajo.

4
No necesito referir mi inquietud.
Prefiero vivir como el rencor escondido.
Esperando el amago natural
del vértigo salvaje de una mirada,
que en la brevedad de la tarde,
me hace pensar que aún es posible.

5
Hay un rumor de besos,
 en los nácares ocultos de tu desarmada pena.

6
Para encontrar las deformes siluetas del olvido,
ondulo en el suspiro de un nuevo amor.

7
Tu saeta trata de adivinarme,
pero vivo en secreto dentro de mí,
donde nunca ha de llegar.

8
Desgarro cada instante de ti,
porque terminé con tu colección de erratas.

9
Soledad, avísame por favor antes de llegar.
Recuerda que ella nunca anuncia su partida.
10
No me pidas más espacio.
Tengo muy poco oxígeno
para sostener también tus atmósferas.

11
Esta costumbre de morir cada día
 en defensa propia,
es porque tus párpados no me cortan el camino.

12
Te dejo el peso de mi tiempo
sobre tus manos de espumas.
De ti depende ahora lo que me quede por vivir.

13
Varios peces inventaron el silencio,
con la ayuda de tu mirada.

14
No me confundas con mentidos resplandores.
Conozco tu llama fría en lo indeciso de la luz muriente.

15
Cuando llegues al aire y me roces,
verás ascender mi respiración como un capricho.

16
Tu ausencia me roe por gramos,
como el hechizo remoto que a la pena transfigura.

17
Entre las verdes soledades del mar,
siembro tus recuerdos de agua como tregua del olvido.

18
Me asfixio en pedazos con sólo pensar,
que las abejas doradas del ayer,
cumplieron su palabra de despedida.

19
El crepúsculo lloroso de tus ojos,
dejó pálidos rayos de dolor
en los compases de mis púrpuras penas.

20
Cuando acabes de pasar, lo pondré todo en orden.
Mi vida debe volver a la normalidad
y tus pinceladas románticas a mis moldes de poema.

21
La luz amarillenta de nuestro amor,
habita junto al yerto pecho del olvido.

22
La monstruosa construcción de mi pasado,
sólo será posible con la herencia de tu cuerpo
sobre las espigas nacientes de mi muerte.

23
Casas viejas de épocas mixtas,
que habitan en el alma. Borrosas, desteñidas.
Con la magia ignota de todos los recuerdos.
Casas viejas amigas de difuntos.
Mezcladas con los años y esperando un verso.
Para vestir las ilusiones que colorean el pensamiento.

24
Danza el árbol en el salón del viento.
Las ramas se desvisten con música de septiembre.
Las hojas muertas tiemblan de pánico.